El Sur de California
sufre 10,000 temblores cada año, aunque la mayoría es tan leve que casi no
se siente.
De ellos, 15-20 son de
magnitud superior a 4.0.
Los terremotos grandes
crean una secuencia de réplicas que pueden producir muchos terremotos
adicionales de todas las magnitudes durante varios meses.
Los terremotos pueden
ocurrir en cualquier tipo de clima … frío, caluroso, lluvioso o seco. No
existe tal cosa como un “clima de terremoto.”
La Falla de San Andrés
no es una falla única y continua, sino que se trata de una zona de falla
compuesta por muchos segmentos distintos. Su sistema de falla tiene más
de 800 millas de largo.
La mayoría de los
terremotos ocurre a profundidades inferiores a 50 millas por debajo de la
superficie terrestre.
Sólo cuatro
estados…Florida, Iowa, Dakota del Norte y Wisconsin… no han tenido
terremotos los últimos 30 años.
Alaska es el estado
más proclive a los terremotos, ocurriendo un terremoto de magnitud 7 o
superior casi todos los años.
Ahora realmente se mece…
los objetos sueltos pueden incluso volar… pero manténgase calmado y recuerde
los siguientes consejos.
Tírese al piso junto a
una pared interior o bajo un escritorio o silla y proteja su cabeza y
cuello con sus brazos hasta que se detenga el temblor. ¡Agáchese,
cúbrase y sosténgase!
Ubíquese lejos de
ventanas, espejos, elementos suspendidos, muebles altos, grandes
artefactos, libreros y armarios donde se almacenen objetos pesados.
Siempre mantenga
zapatos cerca de su cama para que pueda ponérselos durante un terremoto,
para evitar pisar vidrios rotos u otros objetos.
Mantenga una linterna
en un lugar de acceso fácil cerca de su cama porque podría irse la
electricidad y es peligroso desplazarse en la oscuridad.
Si se encuentra en un
edificio alto, evite las paredes de vidrio o las ventanas, proteja su
cabeza con sus brazos y tenga cuidado con los elementos del cielo raso que
caigan. ¡Agáchese, cúbrase y sosténgase!
No utilice el elevador
ni corra hacia la salida.
Contrario a la
creencia popular, el umbral de una puerta no es el lugar más seguro para
estar durante el temblor. Es una de las estructuras débiles de la casa, y
puede haber una puerta batiéndose cerca y podría golpearlo.
Puede que usted no se
encuentre en un edificio que se mueva, pero en los exteriores también hay
muchos peligros durante un terremoto, por lo tanto mantenga su mente despejada
y recuerde el plan del juego.
Muévase rápidamente
hacia un área despejada, lejos de árboles, señales, edificios o postes y
cables eléctricos.
Si es posible,
agáchese en el umbral de una puerta para evitar ladrillos, vidrios y otros
escombros que pudieran caer.
En la playa, vaya a
terrenos más elevados porque los terremotos pueden provocar tsunamis.
Si está conduciendo un
vehículo, muévase hacia el costado del camino y deténgase, asegurándose de
que no haya peligros sobre su cabeza tales como líneas de electricidad o
pasos superiores de autopistas sobre usted. No salga del vehículo durante
el temblor.
¡Qué alivio! Ya acabó
por el momento. Ahora que el temblor ha pasado, es un momento importante para
el sentido común.
Revise su entorno para
detectar condiciones de peligro como incendios, daños estructurales o
cables energizados.
Atienda a las personas
lesionadas, pero no mueva a las personas con lesiones graves salvo que
exista una situación de peligro.
Corte el gas si siente
su olor en el aire.
Apague los pequeños incendios
si sabe cómo extinguirlos.
Revise todos los
teléfonos, pues alguno puede haberse descolgado durante el temblor.
Revise su hogar para
detectar cualquier daño.
Atrapado… tan sólo
escuchar esa palabra hace subir su presión. Pero si usted ha quedado atrapado
en un terremoto particularmente fuerte, no entre en pánico… muy probablemente
la ayuda viene en camino.
Muévase lo menos
posible para no aflojar ningún objeto grande y pesado y para que no
levante polvo.
De golpes suaves a la
pared, una tubería u otro objeto duro para atraer a los rescatistas… grite
únicamente como último recurso.
Cubra su nariz y boca
con cualquier tela disponible para evitar inhalar polvo.